lunes, 19 de noviembre de 2018

La tragedia de la luna ( Isaac Asimov)

Para este fin de semana que viene y el siguiente (se acaba el plazo para hacer comentarios el domingo 2 de diciembre) me interesaría que leyerais este texto. Es más largo que los demás, por eso os doy más tiempo. Es el primer capítulo de un libro de recopilación de artículos de divulgación científica  "La tragedia de la luna", de Isaac Asimov. Podéis comentar la idea general o algún aspecto en particular que os haya llamado la atención, me interesa que se entienda para poderlo hablar en clase.




Esta mañana había luna llena en el cielo. Me desperté cuando el amanecer iluminaba el cielo de un azul pizarra (como es mi costumbre, porque soy madrugador) y al mirar por la ventana que da al oeste la vi: un ancho disco amarillo sobre un fondo azul pizarra uniforme, colgando, inmóvil, sobre una ciudad que aún soñaba al amanecer.
Por lo general no me afectan fácilmente los estímulos visuales, porque soy relativamente insensible a cuanto acontece fuera del interior de mi cráneo, pero esta escena penetró en mí.
Me encontré maravillándome de la buena suerte de la Tierra por tener una luna tan grande y tan hermosa. Supongamos, pensé, que la Luna girase alrededor de la hermana gemela de la Tierra, Venus; supongamos que no fuese Venus, sino la Tierra, la que careciera de un satélite. ¡Cuánta belleza habríamos perdido! Y cuán inútil hubiera sido perderla en beneficio de Venus, cuya capa de nubes ocultaría para siempre a la Luna, aunque hubiera sobre el planeta seres inteligentes capaces de observarla.
Pero luego, mientras desayunaba, seguí pensando...
La belleza, a fin de cuentas, no lo es todo. Supongamos que la Tierra careciese de luna. ¿Qué pasaría?
Para empezar, la Tierra sólo tendría mareas solares, mucho menores que las actuales. Tendría un día más corto, porque la fricción de la marea no la habría desacelerado tanto. Quizá se habría formado, durante las convulsiones de parto del sistema solar, de un modo algo distinto al faltar un núcleo secundario que se estuviera formando al mismo tiempo (si es que la cosa fue así). O bien la vida podría haber evolucionado de modo distinto sin la captura de un gran satélite hace 600.000 años (si eso fue lo que sucedió).
Pero ignoremos esto. Supongamos que la Tierra se formó tal y como se ha formado, que la vida evolucionó tal y como ha evolucionado, que el día sigue siendo lo que es y que la menor intensidad de las mareas no tiene una importancia crucial. Y ahora supongamos que el hombre primitivo (¿hace 25.000 años?) levantó su mirada interrogante al cielo...
¡Y no encontró Luna alguna!
¿Qué habría sucedido?
Voy a proponer la tesis de que, de no haber habido Luna, la historia de la humanidad hubiera sido muy, muy distinta, y para bien; especialmente si esa luna hubiera estado circundando a Venus. El hecho de que la Tierra tenga, efectivamente, una Luna y Venus, no, puede ser la causa de que la humanidad quizá esté acercándose al fin de sus días en tanto que sociedad tecnológica.
No estoy bromeando. Sed indulgentes conmigo...
Dejemos por ahora la Luna donde está, e intentemos imaginar qué pensaba el hombre primitivo que hacían los objetos en el cielo.
Para empezar, debe de haber sido consciente de que el Sol salía, se movía a lo largo del cielo, se ponía y luego se elevaba a la mañana siguiente, repitiendo de modo indefinido el proceso. La única explicación racional posible de lo que veía era suponer que el Sol giraba alrededor de la Tierra una vez al día.
De noche aparecían las estrellas y la observación revelaría que ellas también giraban alrededor de la Tierra una vez por día, aunque manteniendo fijas sus posiciones relativas.
El hombre podría haber argumentado también que el cielo permanece quieto y que la Tierra gira sobre su eje. Pero ¿por qué iba a hacerlo? La hipótesis de la rotación terrestre no habría explicado ni tanto así mejor las observaciones. Al contrario, habría suscitado la cuestión de por qué la Tierra parece inmóvil cuando en realidad estaba moviéndose, cuestión imposible de contestar para cualquier hombre prehistórico.
Observaciones cuidadosas mostrarían que, en realidad, el Sol no se mueve alrededor de la Tierra en exacta correlación con las estrellas. El Sol tarda cada día cuatro minutos más en completar el círculo, lo que significa que el Sol deriva de Oeste a Este sobre el fondo de estrellas cada día y que describe una circunferencia completa alrededor del cielo en 365 ¼ días.
Lo cierto es que podríais explicar el movimiento del Sol frente a las estrellas igual de bien suponiendo que la Tierra gira alrededor del Sol en 365 ¼ días. Digo igual de bien, pero no mejor. Y, una vez más, necesitaríais explicar por qué la Tierra permanece inmóvil si, de hecho, gira alrededor del Sol.
¿Dónde entra la Luna? La Luna es un objeto que salta a la vista casi tanto como el Sol. También sale y se pone a diario; y también se rezaga en relación con las estrellas: en realidad, mucho más que el Sol. Describe una circunferencia sobre el fondo estelar en sólo 27 1/3 días.
El movimiento de la Luna puede describirse igual de bien, pero no mejor, si imaginamos que la Tierra gira alrededor de ella en 27 1/3 días.
Olvidemos ahora el escaso poder de persuasión de que la Tierra se mueve sin que nadie se percate de ello. Supongamos que pudiera suceder (como de hecho sucede) y preguntemos simplemente esto: si imaginamos que la Tierra gira alrededor del Sol para explicar los movimientos solares, y que gira alrededor de la Luna para explicar los movimientos lunares, ¿qué movimiento describe realmente? Porque ambos no puede describirlos a la vez, ¿no es cierto?
Pero entonces supongamos que un loco primitivo, con la imaginación de un novelista de ciencia ficción, sugiriera que la Luna gira alrededor de la Tierra en 27 1/3 días, mientras que la Tierra y la Luna, esta última girando todavía de un modo uniforme, dan juntas una vuelta en torno al Sol en 365 ¼ días. Esto explicaría limpiamente el movimiento aparente y las fases de la Luna, y también el movimiento aparente del Sol.
Pero ¿imagináis que alguno de sus oyentes aceptaría un sistema tan complicado sobre la base de lo conocido en tiempos prehistóricos? ¿Por qué iban a existir dos centros en el universo? ¿A santo de qué iban a girar unos objetos en torno a la Tierra y otros en torno al Sol?
Era posible explicar el movimiento y las fases de la Luna además del movimiento del Sol, suponiendo que éste y aquélla se movían independientemente, a velocidades distintas, en torno a un centro común: la Tierra. Y eso no era fácil si uno suponía que la Tierra y la Luna se movían en órbitas independientes alrededor del Sol, o que la Tierra y el Sol lo hacían en órbitas independientes alrededor de la Luna.
Sólo la Tierra se prestaba fácilmente a hacer las veces de centro común para ambos cuerpos; lo cual, junto con su evidente inmovilidad, debió de fijar la noción geocéntrica («centrado en la Tierra») en la mente de cualquier astrónomo capaz de elucubrar sobre tales cosas. Para el observador ordinario, la obvia inmovilidad de la Tierra debía de ser suficiente.


Mucho después de que fueran cuidadosamente estudiados los movimientos del Sol y de la Luna en relación con las estrellas, se estudiaron y analizaron los movimientos de los planetas Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Puede que estos estudios no se hicieran, en detalle, hasta la aparición de la primera gran civilización basada en la escritura: la sumeria.
Se descubrió que los planetas de movían frente a las estrellas de un modo mucho más complicado que el Sol y la Luna.
Pensad en Marte, Júpiter y Saturno. Cada cual hace un recorrido completo del cielo, pero más lentamente que el Sol. Marte emplea algo menos de dos años en completar el circuito, Júpiter, algo menos de doce y Saturno, algo menos de treinta.
Pero en vez de moverse lentamente a lo largo del cielo estrellado en una dirección fija Oeste-Este, como hacen el Sol y la Luna, cada uno de los tres planetas cambia periódicamente de dirección y se mueve de Este a Oeste contra el fondo de estrellas durante un periodo relativamente breve. Estos movimientos retrógrados se producen a intervalos aproximadamente anuales (tiempo terrestre) para cada planeta.
Los sumerios y sus sucesores en Babilonia se contentaron con descubrir los movimientos sin explicarlos. Cuando los griegos empezaron a interesarse en la astronomía, en el siglo V a.C., no podían dejar que la cuestión muriera allí. Se rompieron la cabeza intentando elaborar sistemas que permitiesen a Marte, Júpiter y Saturno girar en torno a la Tierra, pero explicando al mismo tiempo el cambio periódico de dirección. Surgieron así esquemas más y más elaborados que culminaron en el de Ptolomeo, durante el siglo II de nuestra Era.
Se trataba por fin de un caso donde la hipótesis de que la Tierra y los demás planetas giraban alrededor del Sol suponía una diferencia. Una Tierra móvil explicaría el movimiento retrógrado de Marte, Júpiter y Saturno de modo mucho más simple y lógico que una Tierra estacionaria. Si la Tierra y Júpiter, pongamos por caso, giraban ambos alrededor del Sol, la Tierra debería completar un círculo en un año, mientras Júpiter lo hacía en doce. La Tierra se movería más rápidamente. Cuando la Tierra estuviese en el mismo lado del Sol que Júpiter, lo adelantaría, y Júpiter parecería moverse hacia atrás en los cielos.
Desgraciadamente, la hipótesis de que cada uno de los planetas gira alrededor del Sol en órbitas independientes deja fuera de juego a la Luna. La Luna debe girar alrededor de la Tierra, lo cual exigiría dos centros para el universo. Los planetas podrían todos ellos circundar al Sol en órbitas independientes excepto la Luna. Todos los planetas, incluida la Luna, podrían girar alrededor de la Tierra en órbitas independientes. Si yo hubiese sido un griego, habría votado por un universo geocéntrico y no heliocéntrico («centrado en el Sol»). El geocéntrico me hubiera parecido más sencillo.
No sé si este argumento en relación con la Luna influyó efectivamente sobre los griegos. Jamás lo he visto escrito en parte alguna. Sin embargo estoy convencido de que tuvo que surtir su efecto3.
Con que hubiera algún objeto en el cielo que girase claramente alrededor de otro tal y como gira la Luna alrededor de la Tierra, los hombres tendrían que aceptar forzosamente la noción de dos o más centros para el universo, sin ver nada anómalo en aceptar un universo heliocéntrico en el que la Luna se comporta de forma geocéntrica.
En realidad existe tal objeto; dos para ser más exactos. Los planetas Venus y Mercurio nunca abandonan las proximidades del Sol, en lo cual, contrastan claramente con los otros planetas.
La Luna, Marte, Júpiter y Saturno se mueven todos sobre el fondo estelar de tal suerte que, en un momento u otro, pueden estar a cualquier distancia dada del Sol, incluso en un punto del cielo exactamente opuesto a la posición del astro rey. (Lo anterior vale para la Luna, por ejemplo en cada fase de plenilunio, como cuando la vi esta mañana.)
No así en el caso de Venus y Mercurio. Venus, por ejemplo, se aleja más y más del Sol hasta separarse 47º (la mitad de la distancia entre horizonte y cenit), pero eso es todo. Tras haber alcanzado esa separación de 47º comienza a acercarse otra vez al Sol. Por último se mezcla con el brillo solar y posteriormente, tras unas semanas, puede verse al otro lado del Sol. Vuelve después a alejarse hasta una separación máxima de 47º para iniciar a continuación el retroceso. Y así, una y otra vez.
Cuando Venus está a un lado del Sol es el lucero vespertino. Puesto que nunca está a más de 47º, jamás brilla más de tres horas después del crepúsculo. Para entonces, o antes, se ha puesto. Estando en el otro lado del Sol es el lucero del alba, que jamás sale antes de tres horas previas al amanecer.
En cuanto a Mercurio, permanece incluso más próximo al Sol, sin alejarse nunca más de la mitad que Venus, sin ponerse nunca después que una hora y media terminado el crepúsculo, cuando es una estrella vespertina, y sin salir más de hora y media antes de que aparezca el Sol cuando es estrella matutina.
Sería bien lógico suponer que tanto Venus como Mercurio giran alrededor del Sol, pues eso explicaría simultáneamente y sin dificultad sus movimientos con todo detalle.
¡Qué fácil es decirlo! En primer lugar, no era trivial identificar a Venus, estrella vespertina, con Venus, el lucero del alba. Haría falta ser un astrónomo muy avezado para ver que una estrella está presente en el cielo sólo cuando está la otra ausente y que ambos objetos son, por esa razón, el mismo planeta. Además, Venus y el Sol nunca eran visibles al mismo tiempo, porque cuando el Sol estaba en el cielo, Venus no podía ser vista (a lo sumo, entrevista y no siempre, sabiendo el lugar exacto a donde mirar). El consecuencia, la conexión entre Venus y el Sol no era obvia ni inmediata. El captarla exigió un nivel astronómico nada elemental; y la situación con respecto a Mercurio era aún peor.
Así y todo, hacia el 350 a. C. El astrónomo griego Herakleides Ponticus sugirió efectivamente que Venus y Mercurio giraban alrededor del Sol. Y si dos de los planetas giraban alrededor del Sol, ¿por qué no el resto, incluida la Tierra? Hacia el 280 a. C. Otro astrónomo griego, Aristarco de Samos, dio el paso y propuso un universo heliocéntrico.
Pero a esas alturas, el geocentrismo se había fosilizado en el pensamiento griego. Aristarco no podía negar, además, que cuando menos la Luna debía permanecer en órbita alrededor de la Tierra. De modo que no se abandonó el concepto geocéntrico y los astrónomos griegos elaboraron ingeniosos esquemas para permitir que Venus y Mercurio girasen alrededor de la Tierra, sin alejarse mucho del Sol.
Os preguntaréis si, después de todo, le interesa al hombre de la calle, y a la historia, el que los filósofos fallasen a favor del geocentrismo o del heliocentrismo. ¿A quién le importa que la Tierra gire alrededor del Sol o viceversa?
Desgraciadamente importa, y mucho. Para el individuo medio de los tiempos antiguos (¡y de ahora también!) el cielo y todo cuanto contiene son cosas de importancia menor (excepto, quizá, el Sol). Es la Tierra lo que cuenta, y sólo la Tierra. Y sobre la Tierra, sólo cuenta la humanidad. Y entre los hombres, sólo hay el país de uno, la ciudad de uno, la tribu, la familia, el individuo mismo. La persona media es geocéntrica, antropocéntrica, etnocéntrica y egocéntrica.
Si los líderes intelectuales del mundo -quienes piensan, hablan, y escriben y enseñan- coinciden en que el universo es efectivamente geocéntrico, todos los demás centrismos tenderán a seguirse de modo mucho más natural.
Si todo el universo gira alrededor de la Tierra, ¿quién podrá dudar que la Tierra es la parte más importante de la creación y el objeto para el cual se hizo el resto del universo? Y si la Tierra tiene esa importancia central, ¿no será por y para el hombre, que es a todas luces el gobernante de la Tierra? Y si la humanidad es el gobernante de toda la creación, el objeto para el cual se formó toda ella, ¿por qué aceptar entonces cortapisas y restricciones sobre sus actos? La humanidad es rey, su deseo ley, y no puede errar.
En ese supuesto, las religiones que están centradas en la Tierra y en el hombre cobran más sentido intelectual también.
Al Imperio Romano le fue más fácil hacerse cristiano porque la filosofía pagana y el cristianismo eran igual de geocéntricos y, por tanto, antropocéntricos. Hubo un refuerzo mutuo en esta importantísima cuestión y la cristiandad –que hizo dogma central de la geocentricidad y la antropocentricidad- recabó la ayuda de Aristóteles, Ptolomeo y pensadores griegos similares para impresionar a aquellos intelectuales que se mostraron remisos a conformarse con la sola palabra de la Biblia.
Y puesto que la geocentricidad no es, de hecho, una imagen precisa del universo, toda investigación científica se tornó indeseable. Cualquier investigación que intentara ir más allá de Aristóteles y Ptolomeo, y descubrir una imagen no geocéntrica del universo que pudiese explicarlo mejor, se hizo peligrosa para la religión revelada.
Aunque el sistema ptolemaico se había hecho insostenible hasta el extremo de convertirse en un estorbo, no fue sino en el siglo XVI cuando el astrónomo polaco Nicolás Copérnico se atrevió a presentar nuevamente una teoría heliocéntrica, prefiriendo incluso diferir su publicación hasta 1543, seguro ya de que iba a morir pronto en cualquier caso. Y luego transcurrió todo un siglo antes de que el mundo intelectual de Europa occidental aceptara plenamente el heliocentrismo frente a la resistencia religiosa. Bruno hubo de perecer en la hoguera y Galileo tuvo que retractarse antes de que expirara la geocentricidad.



 Pero ni aun así quedó asegurada la victoria. Los viejos hábitos mueren con inusitada lentitud, y sea cual fuere la ciencia que se enseñe en las escuelas, la mayor parte de la población de las naciones «avanzadas» sigue creyendo que el hombre es la medida de todas las cosas, el gobernante de la creación, y que puede hacer cuanto guste.
Henos aquí, por tanto, en las últimas décadas del siglo XX destruyendo todavía el reino vegetal y animal y asolando el medio inanimado –todo ello según nuestro descuidado capricho y por el placer de la comodidad del momento. El claro indicio de que tal actitud acabará con la humanidad –incapaz de vivir sin una ecología operativa- parece rebotar sobre el liso muro de aquellas mentes que ven un universo construido exclusivamente por y para la humanidad y por ninguna otra razón.
A mi entender, pues, todo esto se remonta a una geocentricidad que fue remachada sobre la mente del hombre por el brillante intelecto de los filósofos griegos, influidos, entre otras cosas, por el hecho de que la Luna gira alrededor de la Tierra.
Pero supongamos que la Luna no girara alrededor de nuestro planeta, que girara alrededor de Venus, y que fuese la Tierra, no Venus, quien careciese de luna.
Imaginemos que fuese nuestra Luna, con el mismo tamaño, las mismas características y la misma distancia respecto al centro de Venus. Y para evitar la confusión, llamemos a este satélite Cupido, en tanto que fiel compañero de Venus.
El período de Cupido alrededor de Venus sería una pizca mayor que su período alrededor de la Tierra, pues Venus tiene una masa algo inferior a la de ésta, y en consecuencia, un campo gravitatorio ligeramente menos intenso. Sin entrar en pormenores, digamos que Cupido gira alrededor de Venus en treinta días.
No nos preocupemos -aquí, al menos- por el efecto que esto tendría en Venus. Preguntémonos sólo cómo afectaría el cielo de la Tierra.
En primer lugar, el cielo de la Tierra carecería perpetuamente de Luna, con lo cual la observación mejoraría no poco. Nunca habría una Luna brillante que diferenciara las estrellas menos nítidas de su vecindad.
En segundo lugar, la propia Venus sería el objeto más brillante de los cielos -después del Sol- y sin duda el objeto más brillante, con mucho, en el cielo nocturno. Bella y ostensible como es en el cielo presente, Venus sería impar en un cielo privado de Luna. Se estudiaría con una admiración que ningún otro objeto del cielo podría despertar.
En tercer lugar, y aquí viene lo más importante, Cupido sería visible para nosotros a medida que circundase a Venus. Su luminosidad dependería de su posición en relación con el Sol y la Tierra, como acontece con la luminosidad de la propia Venus. En todo momento (suponiendo que tuviese el tamaño y las características de la Luna) Cupido tendría exactamente 1/100 de la luminosidad de Venus.
Lo cual significa que en el momento de mayor brillo Cupido resplandecería en nuestro cielo con una magnitud de + 0,7. Sería un objeto de primera magnitud, aproximadamente tan luminoso como el planeta Saturno o la estrella Arcturus.
¿Estaría Cupido tan cerca de Venus como para ser ahogado en su destello? Depende de dónde estuviese localizado Cupido en su órbita venusiana. Cuando estuviera en el punto más alejado de Venus, y éste más cerca de nosotros, Cupido distaría de Venus 0,6º, ligeramente más que la anchura del Sol. No tendríamos dificultades para ver a Cupido cuando se encontrara a esa distancia de Venus, ni siquiera cuando estuviera bastante más cerca, sobre todo si supiésemos que estaba allí y lo buscáramos.
Esto nos lleva a la cuestión crucial. Sin Luna en el cielo, no habría ningún objeto cuyos movimientos sólo pudieran explicarse suponiendo que gira alrededor de la Tierra.
Al contrario, en Venus y Cupido veríamos algo que sería interpretado fácil e incluso inevitablemente como un planeta doble. Cupido permanecería quince días a un lado de Venus y quince al otro, alternando. A lo largo de una serie continua de noches en las que Venus fuese estrella vespertina veríamos a Cupido atravesar ocho ciclos completos.
No cabría error. Nadie podría dudar de buena fe que Cupido estaba girando en torno a Venus.
El siguiente paso sería anotar que el brillante lucero del alba presente en el cielo antes del amanecer iba también secundado por un compañero que se comportaba como Cupido. Con Cupido de ayudante en ambos casos, la identidad de la estrella vespertina y la estrella matutina sería obvia desde el comienzo. No podrían existir dos objetos diferentes tan espectacularmente semejantes en el detalle.
Esto significa que desde el comienzo mismo de la observación de los cielos el hombre primitivo vería claramente que Venus iba de un lado del Sol al otro y de éste al primero, exactamente igual que Cupido viajaba de un lado de Venus al otro y de éste al primero. Y habiéndose percatado de que los luceros matutino y vespertino eran el mismo, sería imposible dejar de ver que Venus, llevando consigo a Cupido, giraba alrededor del Sol.
Además, cuando los observadores comprendieran que Mercurio oficiaba también de estrella vespertina y matutina, con un período más corto que el de Venus, habrían de concluir que Mercurio giraba alrededor del Sol, y en una órbita más cercana que la de Venus.
Detectada la heliocentricidad de Venus y Mercurio, no sería difícil aventurar que los otros planetas hacían lo propio, incluida la Tierra. No habría Luna que confundiese las cosas; y aunque la hubiese, el caso de Cupido sería prueba convincente de que la Tierra podía tener una Luna girando en torno suyo y, sin embargo, moverse ambos también alrededor del Sol.
Los astrónomos griegos, y posiblemente los sumerios antes que ellos, habrían visto que el suponer que la Tierra gira alrededor del Sol explicaría fácilmente los exasperantes movimientos retrógrados de Marte, Júpiter y Saturno. Eso, junto con los movimientos visiblemente heliocéntricos de Mercurio y Venus-Cupido, habría superado sin duda el obstáculo de la aparente inmovilidad de la Tierra, como acabó sucediendo con Copérnico.
Se sigue de ahí que la teoría heliocéntrica habría quedado establecida posiblemente hacia el 2000 a. C., y en ningún caso tan tardíamente como en el 300 a. C.
Pero hay más, y es que la revolución de Cupido alrededor de Venus y la de Venus alrededor del Sol habrían permitido captar de modo relativamente fácil el concepto de gravitación universal. No era sólo que los objetos cayesen hacia la tierra. Todo ejercía una atracción. El Sol y Venus lo hacían visiblemente y, en ese caso, ¿por qué no todos los demás también?
Tengo para mí que Aristóteles hubiese sido perfectamente capaz de hacer el trabajo de Newton si hubiese inventado el cálculo y no se le hubiese anticipado ya algún otro pensador.
La naturaleza heliocéntrica del universo, tal como la verían los astrónomos e incluso algún profano que contemplase a Venus, Cupido y el Sol con un poco de perspicacia, haría evidente que la Tierra era sólo un mundo entre muchos y que podría no ser el centro y cúspide de la creación. El mundo de la humanidad y, por tanto, la humanidad misma, sería sólo una pequeña parte de la creación, sin ocupar para nada un puesto de privilegio.
Sin duda alguna, nada impediría que surgieran sistemas religiosos centrados en el hombre y la Tierra, pero no hubieran tenido posibilidades de captar el sector académico de la sociedad, salvo que fuesen modificados para permitir la pluralidad de mundos y aceptar al hombre como parte pequeña de un todo mucho mayor.
Puesto que tanto la ciencia como la religión estarían entonces en el buen camino, no habría hostilidad fundamental entre ambos. Al contrario, habría un mutuo refuerzo.
La religión sería progresiva, ávida por aprender cosas del universo tal como es, cierta de que no podría haber conflicto entre lo material y lo espiritual. Por otra parte, la ciencia aceptaría más fácilmente los imperativos morales. Reconocería la necesidad de comprender el pequeño nicho humano, tanto en el universo astronómico como en la biológica Tierra.
La ciencia experimental y la tecnología estarían quizá de dos a cuatro mil años más avanzados que hoy; y una Tierra saludable podría estar estableciendo ya los comienzos de un imperio galáctico o, quizá, tendiendo puentes hacia otras inteligencias.
En vez de ello, puede que nuestro lapso vital sea el último que sea vivido en una sociedad tecnológica por culpa de la tragedia de la Luna, del hado que la emplazó en nuestro cielo y no a Cupido en el de Venus.
Por eso nunca más seré capaz de mirar a la hermosa Luna llena, colgando al amanecer en el cielo occidental, sin sentir una punzada... si no fuera porque la historia tiene otro lado, que es el que recojo en el capítulo 2.





59 comentarios:

  1. Eres la primera en contestar, Nerea. Así que te doy la bienvenida a este artículo, lo reconozco, demasiado largo. Lo que plantea son conjeturas un poco de "ciencia ficción inversa". La pregunta "¿qué hubiera pasado si...?"( la luna no hubiera sido nuestro satélite) es muy puñetera porque probablemente no hubiéramos podido hacernos esta pregunta, no hubiéramos existido, pues las charcas intermareales provocadas por la luna probablemente tuvieron un papel importante como ecosistema para los primeros seres vivos. Pero a la vez es un planteamiento muy rico para interpretar lo que ha pasado en la realidad por el hecho de que el hombre haya visto siempre la luna, como la medición del tiempo y el hecho de tener más excusa para tener una visión geocéntrica del universo.

    ResponderEliminar
  2. Al principio del articulo me ha parecido que el autor le da mil vueltas a temas relacionados con el universo por eso se me ha hecho aburrido y a la vez un poco difícil saber lo que quería transmitir en este el autor, a la vez que también me ha resultado curioso que este todo el rato haciendo hipótesis y preguntas sobre el mismo tema. Pero más tarde me ha llamado la atención sobre como ha influenciado el sistema solar a nuestra historia y de como ha influido en los pensamientos que tenían arraigadas antes la gente. Al mismo tiempo también me ha resultado interesante cuando hablaba de que el sistema solar estaba ligado al cristianismo y la forma que tenían las personas en ver el más allá. Por eso también he comprendido como era de difícil y peligroso descubrir una nueva teoría sobre como es la tierra ya que muchos de esos científicos acababan muertos o excluidos de la sociedad. Además también gracias a este capitulo he descubierto como otros planetas tardan más tiempo a dar la vuelta al sol,su forma de girar al rededor de él ya que hay algunos planetas que giran al revés que nosotros. En definitiva por una parte pienso que el autor habla sobre temas interesante y como de relacionado esta el sistema solar con la evolución de la historia pero por otra parte también pienso que hay algunos temas que le da más vueltas y que hace que el lector no se centre en lo que verdad quiere captar a través de sus conocimientos o teorías.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Quizás es cierto que podría ser más sintético, pero si aguantas el tirón se sacan muchas ideas inesperadas.

      Eliminar
  3. Primero de todo quería comentar que este artículo, pese a que me ha gustado bastante, es demasiado extenso (teniendo en cuenta que es un capitulo de un libro) y profundo en temas que, personalmente, no es necesario hacerlo, aunque soy consciente que al ser una novela de un científico especializado en estos temas, tenga cierta extensión.
    Por otra parte, me parece curioso como un elemento tan simple como la luna haya podido marcar tanto nuestra existencia y como las primeras teories fueran geocéntricas, además de incorrectas, ya que, ¿que más da el resto, si el universo ha sido creado nada más que para el hombre? un ser egoísta que solo piensa en lo que le afecta. Por eso decimos que el hombre es, además, egocéntrico.
    En relación al sistema solar ligado con el cristianismo, me he dado cuenta en que crear nuevas teorias era difícil, aligual que peligroso por el simple hecho de ser quemado en el hoguera o excluidos de la sociedad. Seguidamente, esta lectura me ha proporcionado información como que la dirección de rotación de los otros planetas es contraria a la nuestra o que el sol tarde cada día cuatro minutos a completar el circulo.
    Dicho esto, retomo mi comentario inicial, para decir que el autor sí escribe sobre temas capaces de captar al lector, como las teorias iniciales y el cristianismo, pero demasiada extensión sobre esto.
    Para terminar, quería añadir un dato sobre Isaac Asimov que me ha resultado impactante, y es otra de sus afirmaciones incorrectas, pero que en su momento no se describía como tal, y es que Tales de Mileto se preguntó <<¿de qué está compuesto el universo?>> y él simplemente contestó << todas las cosas son agua>>. Es solo un dato curioso sobre este científico.

    Mireia Sánchez Aguilar, 1º A Bachillerato

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Egocéntrico, etnocéntrico, geocéntrico...¡con lo bien que se está en la periferia!

      Eliminar
  4. La verdad es que se me ha hecho bastante pesado de leer y me lo he tenido que leer varias veces porque había partes que no entendía, a diferencia de los otros textos, que me parecieron más interesantes y fluidos. Creo que la manera cómo explicas el tema es muy importante para gustar y entretener al lector y, por esa parte, no me ha gustado mucho.

    En el texto, el autor se pregunta qué pasaría si no hubiese una Luna girando alrededor de la Tierra y él opina que, de haber sido así, la historia de la humanidad hubiera sido distinta para bien. También habla sobre qué debían pensar nuestros antepasados sobre qué hacían esos objetos en el cielo. No es difícil entender que debían creer que, todos esos objetos, giraban alrededor de la Tierra, ya que la falta de conocimiento y de tecnologías eran las causantes de esos pensamientos; ellos sólo sabían o, al menos, creían que la Tierra no se movía y los astros aparecían y desaparecían, por lo tanto, estaban en movimiento y la Tierra era el centro de todos esos sucesos; la Tierra, el hábitat del egocéntrico humano, seguramente también por esta característica del ser humano, debían pensar que eran el centro. La teoría del Geocentrismo fue difícil de desmentir, ya que si alguien se oponía a esa idea, por ese entonces, lo tomaban por loco y podía acabar matándolo. Por suerte, los científicos y filósofos, no dejaron de investigar y luchar para desmentir esa idea y demostrar que la Tierra gira alrededor del Sol.

    Alba Segura Ruiz, 1ºA Bachillerato

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El capítulo siguiente de este libro habla de las cosas buenas que nos ha aportado la luna: las mareas ( que han propiciado la aparición de la vida), el calendario ( la división del tiempo según las "lunas" ( las fases de la luna) o meses) y los inicios de la carrera espacial. Por si algún día te atreves...a mi me parece ameno Asimov.

      Eliminar
  5. A pesar de la extensión del artículo ha sido interesante de leer, aunque haya habido cosas que no me han quedado del todo claras. Pero hay una aportación en concreto del autor que me ha llamado mucho la atención y es el hecho de qué pasaría si la Tierra no tuviese Luna y, en cambio, fuese Venus la que sí.
    Si Cupido existiese había sido mucho más sencillo y rápido el pensamiento heliocéntrico en los humanos, pero pienso además que culturalmente también habríamos cambiado mucho debido a que la Luna es una fuente para el arte. A lo mejor la ausencia de nuestra Luna significaría un cambio trascendental en la literatura y en la pintura, no solo en la astronomía. ¿Qué habría sido, si no, de la Edad Media y el Romanticismo que se resguardaban en la oscuridad a la luz de la Luna? Pienso que todo habría sido muy distinto, pero no logro alcanzar a comprender hasta qué punto seriamos diferente.

    Candelaria Berta Andreu 1ºA Bachillerato

    ResponderEliminar
  6. El texto me ha parecido bastante largo y un poco confuso a la vez.

    Respeto al contenido, aún me sorprende, y creo que siempre lo hará, el "poder" de la mente  humana, es decir, no su curiosidad, sino el hecho de que años atrás el hombre haya sido capaz de experimentar de esta manera y sacar estas conclusiones sobre el universo (no es que dude de la inteligencia del ser humano,  me sorprende porque tenían pocos recursos y conocimientos sobre astrología).

    Es increíble como un objeto como la Luna afecte tantísimo a nuestro planeta, ya que sin este quizás no hubieramos existido, no? Me ha llamado la atención cómo la Luna ha afectado en los diferentes campos de estudios, en religión sobretodo, y me ha atraído y gustado mucho. Es una de las cosas que jamás me las había planteado y supongo que nunca lo haría porque realmente no veía relación alguna.

    Hablando de la teoría de la geocentricidad y heliocentricidad, no sabría cuál apoyar porque suena como ciencia ficción para mi y difícil de creer que el universo funciona de esta manera. Pero respaldo más la teoría de la heliocentricidad, me imagino porqué siempre me lo han enseñado así y sinceramente considero más racional que el sol sea el centro del universo.

    Enji Ruan, 1r Bachillerato A

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Está muy bien que logren sorprenderte y fascinarte estas cuestiones, Enji. La capacidad de sorpresa es algo que nunca tendríamos que perder.

      Eliminar
  7. Al empezar a leer el texto iba entendidendo lo que narraba el autor, pero a medida que íba avanzando me he dado cuenta de que me estaba perdiendo totalmente. Y es que, el autor le da muchas vueltas al sistema solar.

    Debo decir que me ha sorprendido mucho porque nunca había llegado a pensar en que una persona pueda llegarse a imaginar la Tierra en el centro y el sol con otros planetas dando vueltas alrededor de ella. También todas las teorias que ha explicado. Nunca había pensado, tampoco, en el tiempo que tarda el sol desde que sale hasta que se va o lo mismo con la luna.

    Éste capítulo en general me ha parecido un poco difícil de entender ya que le da tanats vueltas que al final ya no sabes que teoria es la que realmente existe, a la vez, te teletransporta al universo y por unos momentos es como si fueras la Luna, el sol , Venus, etc..

    Hay una pregunta que siempre me la hago y nunca he llegado a entender su pregunta :¿Por qué cuando hay luz, hay días que se sigue viendo la Luna?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La luna siempre está ahí, aunque de día la luz del sol la pueda llegar a "eclipsar". Y recuerda que la luz que produce nunca es propia, ni por la noche, es un reflejo de la luz del sol.

      Eliminar
  8. Leyendo este primer capítulo del libro "La Tragédia de la Luna" de Isaac Asimov, he observado que Asimov hace una reflexión sobre "como ha ido evolucionando el conocimiento sobre l'astronomia".

    El autor se basa en "que pasaria si no tuviésemos Luna?" Ya que a raiz de esto va haciendo diferentes hipótesis, hasta llegar a la conclusión de que la teoria heliocéntrica es la más lógica.

    Durante el texto se va repitiendo "el geocentrismo", "el egocentrismo" y el "antropocentrismo". Estas son las características que el ser humano las ha tenido como base de su existéncia. Siempre se ha visto como el más listo, el mejor y el más importante en el mundo y/o universo.

    Para terminar me gustaria destacar a los grandes científicos y astrólogos valientes que se jugaron la vida al exponer nuevas teorias que ayudaron a la humanidad a avanzar en la ciencia.(La iglesia era el peor enemigo de los científicos/astrólogos, si nó pensáis esto preguntarselo a Galileo)

    ResponderEliminar
  9. La verdad es que se me ha hecho bastante pesado y largo al tratarse de un capítulo de un libro, y hay cosas que no me han quedado del todo claras

    Por otra parte el texto me ha gustado y se ve increíble como con los recursos disponibles antiguamente seguramente sería difícil hacer estos experimentos.

    El se basaba sobre que pasaría si no tuviésemos luna,y que la tierra está en el centro del universo. Hbla del geocentrismo y el antropocentrsimo también, las características básicas que el ser humano ha tenido. Siempre nos hemos visto como los mejores. Que ahora parecerá una estupidez pero con los recursos de antes y viendo que nosotros no nos movemos también los pasaríamos nosotros si no nos lo hubieran explicado.

    Así que agradecer a los científicos que se jugaron el físico al defender sus ideales.
    Sobre ma pregunta planteada por el autor, si luna el mundo sería bien diferente, incluso podríamos ni haver aparecido la especie humana, quien sabe.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me llama la atención que a la vez os haya parecido pesado e interesante. A veces hay que persistir un poco para conseguir conocimiento nuevo.

      Eliminar
  10. Para empezar opino que este artículo ha sido bastante extenso y a la vez pesado ya que había partes en que se repetían cosas, pero aún así me ha parecido muy interesante de leer ya que he podido entender varias cosas que en cursos pasados nunca había entendido.

    Me ha gustado bastante la imaginación del autor haciéndonos pensar sobre que habría imaginado el hombre primitivo por ejemplo y a la vez creo que ha acertado en mencionar a Cupido con Venus. Además me hace reflexionar y fascinarme sobre como la Luna un satélite pequeño como es, pueda tener tanta importancia para todos los científcos y astrónomos que ha habido en toda la Historia y como se pensaban que la teoría era geocéntrica.

    Finalmente creo que cabe destacar la manera como empieza Isaac Asimov el capítulo describiendo lo que veía nada más levantarse que era el amanecer iluminando el cielo de un azul pizarra. Me ha parecido muy original esta expresión. Además creo que debemos agradecer a los científicos, astrónomos, etc, todo el trabajo que han hecho en el Universo ya que sin su ayuda todavía estaríamos pensando, a lo mejor, teorías absurdas.

    Arnau Martín 1ero BACHILLERATO

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Para escribir buena divulgación científica hay que saber usar el lenguaje como en la literatura. Expresiones como azul pizarra son muy descriptivas y llegan al lector.

      Eliminar
  11. Después de leer varias veces el extenso capítulo de Asimov, el autor nos hace imaginar una Tierra sin Luna y explica los efectos en la ciencia, la historia y en la humanidad.
    Asimov dice que si la Luna girara en torno a Venus y no a la Tierra, los antiguos astrónomos habrían llegado pronto a la conclusión de que la Tierra no era el centro del universo (teoría geocéntrica). Observando que la supuesta Luna de Venus giraba a su alrededor y Venus alrededor del Sol, seguramente con facilidad también habrían deducido que la Tierra también giraba alrededor del Sol y la ciencia y la astronomía habrían avanzado mucho más.
    El texto afirma, que la teoría geocéntrica se desarrolló e implantó, mucho antes que la actual teoría heliocéntrica.
    Hoy en día vemos claramente que la tierra gira alrededor del Sol y que no todo gira alrededor de la Tierra, porque nos lo han enseñado, explicado, hay teorías, pruebas... etc., pero para los astrónomos antiguos, esto era imposible de interpretar y entender, no entendían el heliocentrismo, hay que ponerse en su lugar y pensar que no contaban con tanta tecnología como en la actualidad.

    Marc Bustamante Arroyo
    1o. Bachillerato

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tienes razón. Y los pocos que llegaron a esa conclusión, como Aristarco de Samos, no fueron tenidos en cuenta durante siglos enteros

      Eliminar
  12. Este capitulo de la obra "La tragedia de la Luna" de Isaac Asimov me ha resultado muy interesante y me ha echo darme cuenta de la importancia astronómica de la luna. Pese a que el autor, para mi gusto, se extiende y complica demasiado para explicar una sola cosa, lo he encontrado una lectura fácil y me ha quedado bastante claro que si no fuese por la luna, hoy en día seriamos una sociedad mucho más avanzada y menos egocentrista. También me ha echo reflexionar sobre todo lo que sabe la humanidad sobre la astronomia y como los ciudadanos de a pie lo consideramos una cosa inútil. Creo que este libro seria muy interesante de leer, ya no individualmente, sino como lectura obligatoria de bachillerato puesto que los alumnos tomaríamos conciencia de por que estamos donde estamos y cómo hemos legado hasta aquí. Este artículo me ha gustado bastante y me ha resuelto algunas dudas sobre la función que tiene la luna.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si quieres te lo dejo. Emma, otra cosa: en el verbo echar lo primero que se echa es la hache, pero en el verbo hacer ( " he hecho", "ha hecho") NOOO! Lo pongo aquí también para los demás ;-)

      Eliminar
  13. Primero debo reconocer que, desde mi punto de vista, este capítulo me ha parecido bastante costoso de leer, no era dinámico como los otros. La idea general que plantea Issac Asimov es como la Luna ha influido en la evolución humana tanto en la astronomía como a nivel cultural.
    Me ha parecido muy curioso como del simple hecho de levantarse y ver la Luna llena, ha llegado a pensar todo lo que argumenta en el artículo como teorías sobre ¿qué pasaría si en vez de la Tierra, fuera Venus el que tuviera Luna?, para al final acabar diciendo que no podrá volver a ver la Luna tan hermosa como la veía antes, por todas las dificultades que nos ha comportado a los seres humanos.
    Finalmente me gustaría ponerme en el lugar del primer hombre que miró al cielo y vio la Luna, yo también hubiera pensado que la teoría del geocentrismo era la que tenía la razón, es por eso que debemos agradecer a esas personas, como Nicolás Copérnico, su aportación al mundo ya que, gracias a ellas hemos podido avanzar a nivel social y tecnológico.

    Cristina Bonache 1r Batx.A

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tienes razón en pensar que pocos de nuestros contemporáneos hubieran podido llegar fácilmente a las conclusiones de Copérnico con los medios que había entonces.

      Eliminar
  14. Para empezar quiero hablar de la forma del texto. Lo he visto muy largo y explicado de una manera aburrida, ha habido trozos que me he tenido que volver a leer y aun así seguía sin entender-los y creo que le ha dado demasiada importancia y demasiadas vueltas a temas que no debería.

    Dejando eso aparte y centrándome en el contenido, ha habido partes que me han parecido interesantes. Creo que tiene mucha lógica que los seres primitivos creyeran que la tierra era el centro del universo. Era la forma mas fácil de pensar, y la que si lo pensamos detenidamente, la que más sentido tiene ya que nosotros,gracias a la gravedad, no notamos que la tierra se mueve.

    Lo que mas me ha gustado de este articulo ha sido que me ha hecho plantearme la importancia que tiene la Luna. Nunca había pensado que sin ella no hubiera habido vida, simplemente pensaba en la evolución de la plantas y de los animales gracias al sol, y no me había dado cuenta de hace millones de años la noche también existía.

    Una cosa que no me ha gustado ha sido lo de plantearse que hubiera pasado si la Luna hubiera estado en Venus (Cupido). Creo que actualmente tal y como está nuestro planeta (tema que también se menciona en el texto) deberíamos centrarnos en arreglarlo y no en hacer teorías de "que hubiera pasado si...".

    En conclusión este capítulo del libro "La tragedia de la luna" se lo recomendaría a personas que les interese la astronomía, astrología... pero siempre y cuando tengan una base de conocimientos porque si no será difícil de entender.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estoy por proponeros que escribáis los conceptos de este artículo de manera más amena. Sería un buen ejercicio, porque a todos os ha gustado el contenido pero no la forma de expresarlo.

      Eliminar
  15. El artículo de esta semana me ha parecido muy extenso y en algunas partes un poco aburrido, ya que se extendía en algunas partes demasiado y de manera innecesaria
    Pero dejando esta opinión de lado algunas partes me han llamado la atención como por ejemplo la pregunta de ¿qué pasaría si no hubiésemos tenido Luna?.la verdad es que nunca me había planteado esta pregunta y me ha impactado que alguien se llegara a cuestionar esa pregunta. Y es que no me imagino nuestro planeta sin Luna porquè básicamente no hubiera existido la humanidad.
    Por otra parte si es verdad que muchas veces he pensado ¿què más me da si la Tierra gira alrededor del Sol o al revés ? y es que en realidad eso no nos importa mucho a los adolescentes. Ahora si que me he dado cuenta de no somos el centro del Universo ya que hay mucho más allá de nuestro planeta Tierra y aún más lejos de los planetas que siempre nos han hecho estudiar y es que el universo es infinitamente grande y quien sabe si más allá de nuestra galaxia no hay otro planeta similar a la Tierra con su sistema solar, su Luna… y están pensando en teorías como nosotros hacemos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ...y ellos también se creen el centro! Si nos encontramos seguro que luchamos por este motivo, ay.

      Eliminar
  16. Me a parecido un texto un poco aburrido, la verdad que muchas cosas que no las he acabado de entender ya que profundizaba demasiado en algunos puntos del capítulo y me he ido perdiendo a medida que iva leyendo.
    Lo que si que he entendido y tengo muy claro que han pasado muchos años para llegar a la conclusión de que la Tierra gira alrededor del sol. Obviamente los hombres prehistóricos no podían llegar a las mismas conclusiones a las que llegamos hoy en día ya que los recursos no son los mismos, pero dadas las circunstancias la teoría que elaboraron estos hombres prehistóricos era las más razonable y a partir de estas teorías y con la evolución se han ido creando lo que son hoy en día para nosotros los días, meses, años,etc.
    Otro punto muy interesante ha sido la pregunta que se hacia sobre la Luna, ¿Que hubiéramos hecho sin la Luna? Todo hubiera sido diferente, probablemente no tendríamos nada de lo que tenemos hoy en día, nada seria igual y todo por un satélite que gira a nuestro alrededor...
    Realmente hay muchas cuestiones a las que no les damos importancia, ¿que mas da si la tierra alrededor del sol o el sol alrededor de la Tierra?, ¿que hubiera pasado si Venus tuviera Luna y nosotros no? creo que son preguntas a las que no les prestamos atención pero que han sido muy importantes para la evolución de la Tierra para poder haber llegado a lo que somos hoy en día.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hacerse preguntas es importante, definitivamente. No dar nada por sentado nos hace estar siempre abiertos a aprender. Ve con cuidado con algunas faltas de ortografía, Carlota. Encuéntralas y fíjate para otra vez.

      Eliminar
  17. Bueno mi opinión es como la de la mayoría, un texto muy largo pero bueno aparte de eso la pegunta de ¿qué pasaría si no hubiésemos tenido Luna? nunca me la había llegado a plantear, es una pregunta muy interesante entre otras las cuales no prestamos atención, yo creo que gracias a este satélite hemos podido llegar a conocer a la Tierra tal y como la conocemos, probablemente la Tierra seria totalmente diferente y incluso podría llegar a decir que nuestro día a día seria muy diferente al que tenemos ahora, en cambio la pregunta de ¿que más me da si la Tierra gira alrededor del Sol o al revés? desde mi punto de vista no le veo importancia ya que veo que no cambiaría nada en nuestras vidas, pero son preguntas interesantes las cuales no podemos tener una respuesta exacta pero podemos imaginarnos algunas ideas las cuales nos pueden dar miedo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Imaginar escenarios posibles es la base de muchas obras de ciencia ficción.

      Eliminar
  18. El texto me ha parecido curioso a la par de interesante, creo que en el se plantea una pregunta muy curiosa, la qual ni tan siquiera se me había pasado alguna vez por la cabeza, como el hecho de "Que sucedría si no hubiésemos tenido Luna, si la Luna girase alrededor de Venus?", el problema que a este texto le encuentro és que divaga demasiado, no yendo al grano, convirtiéndose así en ocasiones en un texto algo pesado y sobreextendido.

    Adentrándome ahora si, más en el propio contenido del texto, me gusta que se haga la pregunta de la ausencia de la Luna como elemento rotatorio alrededor de nuestro planeta, pues es cierto que no solemos pensar en la importancia que esta tiene, más allá de tapar el Sol y provocar la noche y no me refiero únicamente a las implicaciones e impacto que hubiese sufrido nuestro planeta si la Luna no girase alrededor de este, debemos pensar también, que la teoria "geocentrista" se veía en su momento reforzada por el echo de que la Luna giraba alrededor de nuestro planeta, considerándolo así el centro de todo, si estudiosos en su época hubiesen visto que la Luna giraba alrededor de Venus, tal vez, estos hubiesen pensado que era este planeta el centro del universo, modificando así la concepción que en la época fué planteada, y lo mismo sucede con las teorias "egocentrista" y "antropocentritsa", si la Tierra no hubiese sido considerada el centro del universo, sus habitantes tampoco se hubiesen considerado el centro de todas las cosas i la cultura propia no habría sido considerada como "superior"

    Finalmente, quería dar a conocer mi conclusión y es que en este texto, se demuestra como es questión de azar el que nuestra sociedad sea como es actualmente, como algo tan aleatorio como que sea nuestro planeta sobre el qual la Luna gire, nos ha condicionado tanto, no solo a nivel físico o vital, sinó también a nivel ideológico.

    Juan L.Zamora 1r Batx.A

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El azar es más importante de lo que creemos. Vigila la ortografía, Juan Lázaro.

      Eliminar
  19. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  20. Me he parecido un texto interesante. Explica parte de la historia de la astronomía, y de con los años como hemos ido progresando. Desde las ideas de los egipcios, los griegos, hasta los astrónomos de hace unos siglos. También habla sobre como ha afectado la iglesia y su imposición del hombre como centro del universo, y como a retardado eso nuestros avances astronómicos.

    Posteriormente habla de que si en vez de tener luna, en el cielo hubiéramos visto Venus con "Cupido", nuestro punto de vista de que era lo que estaba en el centro hubiera cambiado, y posiblemente nos hubiéramos dado cuenta de que el sol esta en medio mucho antes.
    Oriol Santos - 1ro A

    ResponderEliminar
  21. El siguiente fragmento leído me ha parecido bastante aburrido, ya que he perdido el hilo unas cuantas veces, todo y esto, me ha parecido agradable leer la introducción, me ha resultado una introducción muy llamativa.

    El texto trata temas interesantes, nunca planteados por la mayoría de la sociedad. El autor nos habla principalmente de la luna, no en el sentido de explicarnos qué es la luna o su dimensión o características, sino que el tema que destaca lo sintetiza en una simple cuestión: ¿Qué pasaría si la Tierra careciese de luna? Bien, Asimov nos cuenta su teoría de que, a parte de perder una gran belleza, la vida habría evolucionado de un modo bastante distinto, con la cual no hubiésemos llegado a lo que tenemos actualmente y a lo que somos. Nos pone el ejemplo de imaginarnos que la luna hubiera estado circundando a Venus, nos encontraríamos ante el hecho de que toda la historia de la humanidad hubiera sido muy distinta. Generalizando un poco, puesto que a partir de aquí he perdido unas cuantas veces el hilo y se ha complicado la comprensión, este primer capítulo hace una reflexión de la evolución del conocimiento de astronomía y de los posibles cambios que se podrían haber realizado con la falta de existencia de un satélite tan importante como la luna.

    En conclusión, quiero añadir y decir que este texto me ha hecho replantearme esa posibilidad de lo que podría haber sucedido con la inexistencia de ésta, y sobretodo me he dado cuenta de que algo que tenemos tan “normalizado” pueda cambiar toda la historia de la humanidad. En definitiva creo que la intención de este texto es abrir la mente y hacernos preguntas que no resultan ser tan estúpidas como creemos.


    Marina Castillo. 1r Batx. A

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buena conclusión. Si ha conseguido lo que pretendía, fantástico.

      Eliminar
  22. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  23. Ha estado “entretenido” leer este capítulo; nunca me había planteado lo de una tierra sin luna (tampoco ha sido algo que me ha quitado el sueño), pero al ver lo egocéntrico y egoísta que es el ser humano, yo pienso que hubiésemos sido geocéntricos con o sin satélite. Es que seguro que si la luna girase entorno a Venus, se hubieran inventado: “¿ves ese planeta que gira alrededor de ese otro? Pues se les llama “los hermanos” y giran alrededor nuestro. Son los dioses de la familia, el amor y la belleza”.
    Fíjate que sólo se preocupaban por si eran el centro del universo, en vez de pensar que eran todos esos planetas y estrellas que veían desde sus tierras. La gente tenía interés en saber si el universo se había creado sólo para ellos, o si eran algo más dentro de todo ese cosmos y llevarse entonces la gran decepción. Obviamente aparte de todo esto habrían ciertos cambios, como por ejemplo que muchas de las mitologías o leyendas populares sobre la luna, ya no existirían. A lo mejor serian substituidas por la estrella más brillante vista desde la tierra, o en otros planetas.
    Seguramente lo peor de no tener la luna sería que nadie podría haber pisado otro planeta o satélite (por ahora) aparte del nuestro, y en vez de que en 1969 millones de personas se alzasen de sus sillones para aplaudir a ese primer humano pisando la luna y celebrando ese gran paso para la humanidad, estarían todos esperando a que alguien pise Marte para conseguir un gran acontecimiento.
    Laura Jàtiva 1r A

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bien defendidos tus argumentos y tu visión entusiasta por la luna.

      Eliminar
  24. Como todos mis compañeros opino que este texto es demasiado extenso incluso para cuando estemos fuera del período de exámenes, también difícil de leer y, no muy interesante de leer, al menos según mi opinión.

    Este texto por eso si que es verdad que se muestra una pregunta que yo personalmente no me había formulado, ya que no tuve mucho tiempo, me la formulo una profesora cuando era pequeño y mi opinión sobre el tema ha cambiado mucho:
    Antes me producía una "implosión mental" el mero hecho de pensar en que podia suceder su no existencia, ahora es un tema que ni siquiera forma parte ni 10 min. de mi tiempo porque sea cual sea mi opinión o mi creencia no cambiara en nada y prefiero dirigir mi tiempo en algo útil.
    Pese a esto me parece que puede ser algo curioso de investigar e incluso a nivel científico útil para conocer las porqués de la luna, y si llegamos a ese nivel codificarla para nuestro beneficio.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Entiendo tu postura y tu desinterés actual por el tema. Hay cosas más urgentes y más interesantes a las que dedicarse, supongo. Pero hay cosas inútiles que tienen su encanto pensarlas. Y a lo mejor no son tan lejanas a nuestra realidad...ahí dejo eso jaja

      Eliminar
  25. Del texto opino que puede que se y o algo por el estilo pero me gustaría poder leer este artículo en una época un poco más suavecita donde no hayan trabajos y exámenes trimestrales cosa que quita mucho tiempo para hacer este tipo de cosas, que no deja de ser un trabajo pero no le dedicamos la misma atención que a los exámenes, eso desde mi punto de vista. Aún así del artículo he podido lleer alguna cosa que me ha causado más interés.

    Más a fondo explica la larga progresión de la astronomía y todo lo que implica como por ejemplo el avance de los astrónomos. También en este artículo nombra la existencia de la Luna y se hace la curiosa pregunta de qué hubiera pasado si no hubiéramos tenido Luna, yo sinceramente no he llegado a una conclusión fija porque en mi vida me había hecho esa pregunta para mí mismo y al leer este artículo me ha sorprendido que gente este haciéndose este tipos de preguntas, porque ha podido ser esta ahora pero quién sabe que puede que haya gente que se plantee temas de los cuales tú no tengas ni idea, no te importen o básicamente no te hayas parado a pensar 1 minuto en eso que te puede parecer una tontería o simplemente inútil.
    ADRIÀ ROGER

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Se aprende por muchas vías: estudiando, leyendo, indagando...los textos están ahí siempre a disposición del que se quiera adentrar en ellos. Otra cosa son las vorágines del día a día.

      Eliminar
  26. En primer lloc, m'agradaria dir que és una lectura bastant llarga i complicada, m'ha costat una mica entendre-la del tot, ja que utilitza molts termes científics de l'astronomia i l'univers no és algo físic sinò que ens l'hem d'imaginar. Mentre avança el text, perdia la concentració i no sabia a que es referia l'autor.
    Aquest fragment, planteja com ha evolucionat l'astronomia i tota la seva història al llarg del temps. En un principi, ens planteja com seria si la Lluna ja no girés al voltant de la Terra i girés al voltant d'un altre planeta. Això, m'ha fet pensar sobre com seria la nostra vida sense la Lluna, i com seria si donès voltes sobre un altre planeta com Venus, veuriem com moltes coses de les que actualment tenim, serien completament diferents.
    Seguidament, m'ha picat la curiositat el fet que els observadors d'aquells temps, treiessin conclusions tant fàcil i precipitadament, com saber el tamany de la Lluna, o el de la Terra, nomès contemplant-la per la nit.
    Finalment, aquest text m'ha fet reflexionar sobre com seria la nostra vida si no tinguessim el meravellós astre que tenim, i quantes coses desconeixem sobre el nostre univers, encara que cada dia veiem al Sol, la Lluna i tots els demès astres que el composen.
    Núria Franco Roca - 1r Batxi A

    ResponderEliminar
  27. Todo el mundo se queja de la longitud del artículo, a mí me gusta llevar la contraria, ha faltado una parte. Creo que el artículo ha obviado demasiado en la parte final el hecho de que todo se hubiese dado igual sin la luna (en cuanto a evolución, formación de la tierra, etc...), y a mi parecer se equivoca, porqué sí, probablemente tiene razón, pero no tiene en cuenta de que también existe la no pequeña probabilidad de que no hubiesemos existido tal y cómo somos. En algunas partes del texto hace afirmaciones sin argumentar, pero bueno, dejando de lado los pequeños errores puedo decir que me ha gustado mucho, y me ha gustado el uso de un lenguaje tan sencillo para explicar esto, y permite que la ciencia llegue a todos.
    Arnau Hurtado Goycoolea (todos los que escribimos en este blog somos de 1r Batx A, ¿no?)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si, todos sois del primero A. ¡Por fin alguien a quien no le ha parecido largo!. Y tienes razón en que parte de la premisa de que sin luna viviríamos y problablemente no hubiera existido la vida, pero es un autor de ciencia ficción y le gusta imaginar escenarios imposibles jaja

      Eliminar
  28. En primer lugar la lectura de este capítulo me ha parecido muy extensa y pesada, se repetía mucho o argumentaba demasiado innecesariamente, a diferencia de los otros textos que hemos hecho. En el texto Isaac Asimov expone la influencia de la Luna en la evolución del ser humano en el ámbito astronómico e cultural, remarcando que el humano ha sido capaz de tantear y analiza el universo y sacar conclusiones hasta cuando el hombre desconocía el conocimiento astrónomo.
    El autor plantea la rotación de la Luna en la Tierra y con esto intuye que la historia del mundo no sería la que conocemos. Me sorprende como expone el peso de la Luna en los diferentes estudios que se realizan hoy día del universo que para el ser humano sigue siendo un terreno inexplorado.
    Por último, los razonamientos que da no están mal para pensar que en sus tiempos la teoría geocéntrica era la más lógica por la visión externa que describe, por suerte luego aparecieron los heliocentristas para desmentir ese conocimiento que se tenía, y surgió el que conocemos actualmente; la Tierra gira alrededor del Sol.
    Laia Peirot, 1r Batxillerat

    ResponderEliminar
  29. Para mi esta lectura me ha parecido un poco extensa y pesada de leer pero muy interesante.
    Es extraordinario pensar que hubiese pasado si no existiese la Luna, no podríamos haber evolucionado. Me fascina la idea que él estudie el peso de la Luna ya que aún para nosotros el espacio es uno de los grandes misterios de la humanidad.
    Isaac Asinov saca la conclusión de que la rotación de la Luna en la Tierra hace que veamos el mundo como es.
    Da de pensar como alguien que en la era de la teoría geocéntrica pueda describir la visión que tenía del universo y desmentirla.
    Ivan Romero - 1º Bachillerato A

    ResponderEliminar
  30. Esta lectura ha sido bastante larga pero tampco ha sido tan pesada como yo pensaba, me ha parecido bastante interesante.

    Empieza hablándote de la luna, una cosa que siempre ha estado allí y que en mi caso nunca me había puesto a pensar en ella o pensar que pasaría si no estuviera, y en este caso te explica que pasaría si la luna no estuviera, también te explica de cómo hemos evolucionado con la astronomía; es decir; empezamos pensando que éramos el centro del universo ( geocentrismo), de que si la tierra era plana.... pero poco a poco nos fuimos dando que el sol era el centro del universo y que nosotros giramos, que la tierra es redonda

    El Autor plante las rotaciones de la lunas en la tierra y hace que veamos como en el mundo de verdad, te explicada porque esta la luna, para que sirve te explica todo.

    Como ya he dicho me ha dado mucho que pensar

    Marta Abadia cardona

    ResponderEliminar

Lo que entra para el examen del tercer trimestre ( para almas despistadas)

De la parte de  enfermedades no infecciosas  1-Leerse ( y entender) la entrada del blog  Inhibición del crecimiento causada po...